1.- Es el tipo estrella: de verdad saben cantar -más que el promedio-, tienen algo de talento y piensas “De verdad se merece el peso que le voy a dar”
2.- Es el tipo comediante: no canta tan bien, pero se nota que se divierte, y te divierte, lo hace sin pena alguna, y esto causa gracia. Nota: a veces, las canciones de su repertorio son las adecuadas para hacerte reír. Le das un peso por robarte una sonrisa.
3.- Es el tipo lastimero: no cantan bien, y tampoco parecen disfrutarlo, más bien pareciera que alguien los obliga. La mayoría de las veces tienen la cara demacrada o alguna capacidad diferente -como les llaman ahora-. Piensas en lo mucho que les debió haber costado aprenderse esas tres canciones, y por lástima, acabas dándoles un peso.
