1.- Es el tipo estrella: de verdad saben cantar -más que el promedio-, tienen algo de talento y piensas “De verdad se merece el peso que le voy a dar”
2.- Es el tipo comediante: no canta tan bien, pero se nota que se divierte, y te divierte, lo hace sin pena alguna, y esto causa gracia. Nota: a veces, las canciones de su repertorio son las adecuadas para hacerte reír. Le das un peso por robarte una sonrisa.
3.- Es el tipo lastimero: no cantan bien, y tampoco parecen disfrutarlo, más bien pareciera que alguien los obliga. La mayoría de las veces tienen la cara demacrada o alguna capacidad diferente -como les llaman ahora-. Piensas en lo mucho que les debió haber costado aprenderse esas tres canciones, y por lástima, acabas dándoles un peso.

6 comentarios:
jajaaj. muy cierto "pequeña" mariana muy buena tu descricpion flash de los talentos urbanos, ojala y algun dia te suabas a la ruta 8 y veas al payaso tazito jaja para q puedas hacer un analisis semiotico de 20 hojas acerca del perfil de hombre desempelado que recurre a la voluntad del viajero :p jaja
En el último caso te falto decir que por lo general tienen manchas de guacamole con chorizo en la camisa.
hay un cuarto tipo: el que se sube, dice que va a cantar, pero te asalta y se lleva tus pesos aunque no quieras.
el cuarto tipo sólo se da en el D.F. jeje.
Me gustó este post. Al final de cuentas a todos se le da lo mismo pero con diferente intención. Creo que es mejor disfrutar lo que haces o simplemente buscar otra profesión o otro instrumento o otra ruta.
Ojalá solo hubiera del primer tipo. En cual de los 3 entran los niños pequeños que llegan, hacen como que cantan, ponen linda cara/cara de tristeza y luego de una canción se van?
Chido tu blog.
Agregaría: los tipos que no tienen tanto talento, pero que les apasiona tocar. Viví un año con uno, vamos, compartíamos departamento, y a veces me despertaba a las tres de la mañana con una canción de Guns and Roses. Un martirio.
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